sábado, 2 de abril de 2011

Soy extraño en mi cumpleaños

Recién después de 32 años analicé con detención mis gustos y expliqué con claridad algunas "rarezas" relativas a mi día de cumpleaños.

Lo más básico en este análisis es que no me gustan las oncecitas. Simplemente no es mi concepto de celebración de cumpleaños. Me aburren de sobremanera, y no es así como quiero pasar un cumpleaños. En serio, prefiero quedarme viendo una buena película que tener que verle la cara a todos fingiendo que lo paso bien.

Descubrí que según mis gustos, mientras más gente haya y más ruidoso sea, mejor será el cumpleaños.

O celebro con escándalo, o no celebro. En ambos casos soy feliz. Hasta ahora sigo siendo una persona que busca la felicidad en lugar de encerrarse en un barril oscuro. No veo dónde está lo malo de no celebrar el cumpleaños, y ese es un punto importante. Mucha gente no lo entiende.

¿Soy raro? Al parecer sí. La gente, a través de los años, me ha convencido de que estoy a un par de desviaciones estándar del promedio. Aún así, lo importante no es eso. Lo importante es la tolerancia y la aceptación de las cosas/personas diferentes. Mientras una diferencia no implique algo malo, no hay por qué escandalizarse, no hay por qué enjuiciar.

Diferente no es sinónimo de malo, y regresando al tema de hoy ¿Cuál es el problema de que no coma torta en mi cumpleaños? ¿Cuál es el problema de que no sople las velas? Ahhh, ese es el problema. Pero no, no estoy triste. No soy ese tipo de persona. Todo lo contrario: si estuviera triste en mi cumpleaños, organizaría una once con torta y velas para que nadie se diera cuenta.

No, mi felicidad no depende de mi cumpleaños. Y otra de mis "rarezas" es que este día no es tan importante para mí. Es solamente una conmemoración. El día muy realmente importante tuvo lugar en 1978, de ahí en adelante... es un día casi como cualquier otro en el año. Definitivamente hay más gente que piensa/siente así, pero como este tema surge casi una vez por año, es difícil que sea comentado.

Ahora, si un amigo mío está de cumple, para mí su cumpleaños es tan importante como para él, pues lo que me importa, por supuesto, es la felicidad de cada uno. Si esa felicidad depende de una celebración.... a celebrar se ha dicho!


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