viernes, 15 de abril de 2011

Canción del Pirata

De chico tuve la gran suerte de tener tíos muy cultos y conocedores de varias áreas de las diferentes ciencias y artes. Por eso no era raro verme a temprana edad jugando con tubos de ensayo, mirando insectos en el microscopio, o leyendo libros y escuchando poesía.

Ciertamente la poesía no es algo que me guste. Mis interses son otros; quienes me conocen saben que mi camino se dirigía a las ciencias exactas. No obstante hay algunos poemas que se quedaron grabados en mi memoria, enteros o estrofas, ya sea por la repetición o porque eran muy entretenidos.

Uno de estos poemas era la "Canción del Pirata". Publicado por José de Espronceda en 1840... es decir... cuando yo estaba en el limbo. Y 171 años después sigue apareciendo en Internet y en las clases universitarias de literatura.

Al leer la biografía de Espronceda da la impresión de que su perfil se acerca más al de un político o un revolucionario, que al de un poeta. Nació en Almendralejo (Badajoz, España) en 1808, estudió en Madrid y tuvo profesores que influyeron fuertemente en sus ideologías políticas y lo guiaron por las ciencias sociales y artes literarias.


Fue desterrado bajo el gobierno de Fernando VII, en 1825... ¿Desterrar a un niñito de 17 años? De verdad debe haber sido un causa-problemas. Paseó por los principales países europeos, donde participó de algunas actividades revolucionarias y acrecentó su riqueza intelectual.

Regresó a España en 1833, después de la muerte de Fernando VII, y ahí se volvió loco con temas políticos y un poco de periodismo. Entró a la milicia hasta ser Teniente Primero de una compañía, fue secretario de la Legación Española en la Haya, y luego fue diputado.

Murió a los 34 años de edad, en 1842, justo antes de concretar sus planes de segundas nupcias.

Les dejo aquí entonces un excelente ejemplar del romanticismo español, el poema "Canción del Pirata", que nos podría dar una idea de la personalidad del autor. Las primeras estrofas me hacían soñar con los ojos abiertos y brillantes.
 
Canción del Pirata
(José de Espronceda)

Con diez cañones por banda,
viento en popa, a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín.
Bajel pirata que llaman,
por su bravura, El Temido,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.

La luna en el mar riela
en la lona gime el viento,
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;
y va el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
y allá a su frente Istambul:

Navega, velero mío
sin temor,
que ni enemigo navío
ni tormenta, ni bonanza
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.

Veinte presas
hemos hecho
a despecho
del inglés
y han rendido
sus pendones
cien naciones
a mis pies.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

Allá; muevan feroz guerra
ciegos reyes
por un palmo más de tierra;
que yo aquí; tengo por mío
cuanto abarca el mar bravío,
a quien nadie impuso leyes.

Y no hay playa,
sea cualquiera,
ni bandera
de esplendor,
que no sienta
mi derecho
y dé pechos mi valor.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

A la voz de “¡barco viene!”
es de ver
cómo vira y se previene
a todo trapo a escapar;
que yo soy el rey del mar,
y mi furia es de temer.

En las presas
yo divido
lo cogido
por igual;
sólo quiero
por riqueza
la belleza
sin rival.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

¡Sentenciado estoy a muerte!
Yo me río
no me abandone la suerte,
y al mismo que me condena,
colgaré de alguna antena,
quizá; en su propio navío
Y si caigo,
¿qué es la vida?
Por perdida
ya la di,
cuando el yugo
del esclavo,
como un bravo,
sacudí.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

Son mi música mejor
aquilones,
el estrépito y temblor
de los cables sacudidos,
del negro mar los bramidos
y el rugir de mis cañones.

Y del trueno
al son violento,
y del viento
al rebramar,
yo me duermo
sosegado,
arrullado
por el mar.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.





 .

1 comentario:

  1. me encanta el blog, La Canción del Pirata fue un clásico de nuestra infancia, el poema favorito de mi padre, así como A Margarita Debayle, de Rubén Darío, es el favorito de mi madre, crecimos escuchandolos y los aprendimos, que bueno ver que los nietos también lo recuerdan, te felicito Mauro!

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