Es raro que pasen más de dos días sin que nos sorprenda con alguna palabra mal dicha, alguna frase gramaticalmente rara, o frases demasiado cómicas.
Polela (polera), Cucaná ("nunca más", también "nunca jamás" del país de Peter Pan), Pocos (mocos), Puta (música), Kini (Reni, su amigo)...
P: ¿Dany, y tú sabes por qué hoydía el cielo se ve blanco?
D: ¿Y po qué no?
D: ¡Papaaaaaá! ¡A mamá a no pede abir a tapa! ¡Papáaaaaa, ayuuudaaa!
P: OK, ok... Tráemela.
(unos segundos en silencio)
D: Noooo, no, no, no!!!! A mamá a pudóoo!!!
P: ¿¡Quén es mi regalón!?
(manos a la altura del pecho, palmas arriba, codos abajo, y con demasiada seguridad en sí mismo)
D: ¿¡Quién más!?
Estacionado, por las ventanas del autoP: No, Dany. A esa señora no. Es muy viejuja, fea y además está demasiado cerca. Mejor a las niñas que van a pasar por la vereda del frente. No, hombre, te digo que a la vieja no. Nooo.
D: ¡Coshitaaaa yiicaaaaaaaaaaaaaa!
(le damos un nuevo colado que tenía un aroma y un sabor súper intensos)
D: Mmmmmm. ¿Mamá, qués esso?
M: Es paella.
D: Nooooo :'( Es míooooo :'(
(un gorrito tipo pescador... metía un auto en su gorro y se lo ponía en la cabeza, igual como algunos vaqueros en las películas escondían pistolas chicas o cuchillos)
P: Oh, Dany! Estás guardando tu autito en un escondite secreto.
D: No. E' mi gorro.
D: Mira, Papá. U' cocolilo.
P: Peque, ese es un Dragón.
D: (Medio enojado, índice en alto) No. Eso e' u' cocolilo!!
P: Porfiado, acabamos de pasar por un restaurant chino, así que eso es un dragón chino.
D: Nooo!!! Papáaa, e' u' cocolilooo!
P: Dragón Chino!!
D: E' cocolilo, po'que cocolilo hace "uh, ah, uh, ah, se'piente sssss, conejo, topo..."
Y me cantó toda la canción de los animales para explicarme que eso SÍ era un cocodrilo.
¿Qué puede responder uno ante eso?!!
Ahora que es más grande, jugamos Play Station juntos. El juego Lego Star Wars. Íbamos súper bien en una etapa a la que nunca habíamos llegado y estaba dificilísimo. Lleno de soldados imperiales por todas partes. Entonces le digo:
P: ¡Dany, aquí está peludo!
(dejó de jugar y me miró muy serio, casi enojado)
D: ¿Y tú cómo sabes que aquí está peludo? ¿Dónde está él?
P: ¿Dany, cómo hacen los cocodrilos?
D: Así: TIC-TAC, TIC-TAC, TIC-TAC.....
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jueves, 30 de mayo de 2013
martes, 28 de agosto de 2012
Lógica, simple lógica ...de un niño
Como estaba encima de la hora, cancelé el Plan A (dejar a Daniel en el jardín infantil y de ahí partir al doctor) y continué con el Plan B (ir con Daniel al doctor).
Con sus tres años de edad, Daniel ya mantiene diálogos interesantes. Comete errores gramaticales y en la conjugación de verbos, pero nada que realmente impida entender sus frases. Cuando no conoce la palabra exacta, explica el concepto con otras palabras.
Él estaba entretenido con la idea de ir al doctor no como paciente, sino como acompañante del paciente. Era de esperar que disfrutara al máximo explicándole al doctor que su papá se cayó así "poooing" porque estaba patinando, se puso a llover, la calle se mojó... y se pegó en la mano.
Desconozco la fuente de la cual obtuvo tantos detalles, porque él no estuvo presente en el accidente. Pero bueno, no viene al caso.

El doctor sabía tratar a los niños, imagino que tiene hijos porque se manejó bien. En cuanto lo saludó le preguntó su nombre y se tutearon como buenos amigos con respeto. Pienso que para el doc fue entretenido tener un niño en su consulta, pues es traumatólogo de adultos.
Mientras me examinaba la muñeca le preguntó a Daniel "¿Oye, Daniel, y tú estay en el jardín?".
Me llamó mucho la atención la incomodidad del Dany ante esa pregunta. Se notó que "no se esperaba algo así, de alguien así". Se demoró dos o tres segundos en responder y yo pagaría por saber qué cosas pasaron por su mente en ese momento antes de responder:
"No. No toy en el jardín. Toy aquí."
Van varias horas desde que esto ocurrió y sigo dándole vueltas a tantas ideas que se me vienen a la mente con esa sola y simple frase.
La correcta aplicación de las palabras. Cómo, con el tiempo y la práctica, entendemos las frases que literalmente interpretadas dicen otra cosa o nada. Cómo un niño tan chico nos deja pensando y nos puede enseñar. La lógica y simpleza de los pensamientos de un niño, de una mente sin contaminación cultural.
A ver si algún día lees este posteo y te ríes, niño.
Con sus tres años de edad, Daniel ya mantiene diálogos interesantes. Comete errores gramaticales y en la conjugación de verbos, pero nada que realmente impida entender sus frases. Cuando no conoce la palabra exacta, explica el concepto con otras palabras.
Él estaba entretenido con la idea de ir al doctor no como paciente, sino como acompañante del paciente. Era de esperar que disfrutara al máximo explicándole al doctor que su papá se cayó así "poooing" porque estaba patinando, se puso a llover, la calle se mojó... y se pegó en la mano.
Desconozco la fuente de la cual obtuvo tantos detalles, porque él no estuvo presente en el accidente. Pero bueno, no viene al caso.
El doctor sabía tratar a los niños, imagino que tiene hijos porque se manejó bien. En cuanto lo saludó le preguntó su nombre y se tutearon como buenos amigos con respeto. Pienso que para el doc fue entretenido tener un niño en su consulta, pues es traumatólogo de adultos.
Mientras me examinaba la muñeca le preguntó a Daniel "¿Oye, Daniel, y tú estay en el jardín?".
Me llamó mucho la atención la incomodidad del Dany ante esa pregunta. Se notó que "no se esperaba algo así, de alguien así". Se demoró dos o tres segundos en responder y yo pagaría por saber qué cosas pasaron por su mente en ese momento antes de responder:
"No. No toy en el jardín. Toy aquí."
Van varias horas desde que esto ocurrió y sigo dándole vueltas a tantas ideas que se me vienen a la mente con esa sola y simple frase.
La correcta aplicación de las palabras. Cómo, con el tiempo y la práctica, entendemos las frases que literalmente interpretadas dicen otra cosa o nada. Cómo un niño tan chico nos deja pensando y nos puede enseñar. La lógica y simpleza de los pensamientos de un niño, de una mente sin contaminación cultural.
A ver si algún día lees este posteo y te ríes, niño.
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